En un entorno como el actual en el que cada vez hay menos espacios naturales, aprovechar los techos y paredes de los edificios para colocar vegetación es una excelente alternativa para mejorar el medio ambiente. Conoce los múltiples beneficios de un techo verde:
Los extensivos tienen una profundidad de sustrato aproximada de 5 cm, son adecuados para áreas extensas, son ligeros y fáciles de instalar, pueden incorporarse en casi cualquier edificio existente pues no representan una carga estructural excesiva, requieren un mantenimiento mínimo y para implementarlos se utilizan plantas autosuficientes.
Suelen escogerse para cubiertas de techo ligeras, techos de difícil acceso, planos o inclinados.
Entre este tipo de plantas se encuentra el musgo, sedum, hierbas, pasto, lirios, entre otros.
Por otro lado, los intensivos tienen una profundidad de sustrato mayor a 15 cm, requieren un mantenimiento mayor y normalmente se planifican desde el diseño de un edificio debido a su alta carga estructural. Suelen escogerse para espacios de jardines naturales, cultivo de alimentos y recreación.
Para este tipo de techo se puede incorporar todo tipo de plantas y arbustos e incluso árboles.
Asimismo, tanto en el techo verde extensivo como intensivo se debe incorporar una capa impermeabilizante para impedir que se filtre el agua que está contenida en el sustrato y una capa de barrera para impedir que las raíces de las plantas dañen la estructura del edificio.
Fuentes consultadas: Greenspec y UAEH (Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo).

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