La electrificación verde se está consolidando como una de las soluciones más efectivas para combatir el cambio climático y lograr un futuro más sostenible. A medida que el mundo avanza hacia la descarbonización, las ciudades juegan un papel fundamental en la transición hacia fuentes de energía más limpias y renovables.
A continuación, señalaremos cuáles son las ciudades líderes en electrificación verde y cómo están contribuyendo al cambio hacia un futuro más sostenible.
La electrificación verde se refiere al proceso de sustituir los combustibles fósiles por electricidad proveniente de fuentes renovables (solar, eólica, hidroeléctrica, entre otras).
Este enfoque descarboniza sectores clave como el transporte, la construcción y la industria, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorando la eficiencia energética.
Copenhague busca convertirse en la primera ciudad carbono neutral para 2025.
Su estrategia incluye parques eólicos que abastecen la red eléctrica, redes de calefacción que operan con energías limpias y una extensa infraestructura de transporte eléctrico.
Además, Copenhague ha promovido la adopción de vehículos eléctricos a través de incentivos fiscales y la instalación de una extensa red de infraestructura de carga.
Vancouver tiene como meta alcanzar emisiones netas cero para 2050, priorizando el uso de energía limpia en todos los sectores, desde el transporte hasta la construcción.
Destaca su red de transporte público eléctrico, que impulsa el uso de vehículos eléctricos y el acceso a cargadores en puntos estratégicos.
Oslo es líder mundial en la electrificación del transporte. En 2020, más del 50% de los autos vendidos en la ciudad fueron eléctricos.
Además, Oslo ha implementado medidas para promover la infraestructura de carga eléctrica y facilitar el acceso a vehículos eléctricos mediante subsidios y políticas de incentivos.
Ámsterdam planea ser una ciudad de cero emisiones para 2030, enfocándose en la electrificación y el uso de energías renovables.
Para lograrlo, ha priorizado el transporte eléctrico, contando con una extensa red de autobuses, tranvías y barcos eléctricos, además de una amplia infraestructura de estaciones de carga.
A partir de 2025 introducirá zonas de cero emisiones para vehículos de reparto, mercancías, ciclomotores, scooters, entre otros. Todos los vehículos nuevos en estas categorías deberán tener motores de cero emisiones para poder acceder a estas zonas.
San Francisco tiene como objetivo eliminar los combustibles fósiles del transporte para 2040.
Además, promueve la electrificación de edificios y la instalación de paneles solares en techos, alineando sus políticas con la transición a una economía de energía renovable.
Santiago opera una de las flotas de buses eléctricos más grandes de América Latina, integrados en su sistema de transporte público.
Chile avanza en la descarbonización con un fuerte impulso a energías renovables, mejorando la eficiencia energética de sus edificios y expandiendo proyectos de energía solar.
Bogotá lidera la electrificación del transporte público con más de 1,500 buses eléctricos en operación.
Además, Colombia promueve el uso de paneles solares en la construcción de viviendas y edificios, reforzando su transición hacia energías renovables.
La Ciudad de México ha impulsado la adopción de trolebuses eléctricos y buses de bajas emisiones, además de expandir la infraestructura de carga para vehículos eléctricos.
También, impulsa la eficiencia energética en edificaciones, adoptando tecnologías sostenibles para reducir el consumo eléctrico.
Montevideo ha desarrollado un sistema de transporte público con buses eléctricos operando en rutas clave.
Además, Uruguay lidera la transición energética hacia energías limpias en Latinoamérica.
Curitiba ha integrado buses eléctricos y planea expandir su flota. La ciudad es reconocida por su urbanismo sostenible, movilidad eléctrica, y por su sistema de parques que abarca un promedio de 50 metros cuadrados de áreas verdes por cada habitante.
Además, Curitiba cuenta con proyectos como el edificio Eurobusiness, el primero del mundo en recibir la certificación LEED Zero Water.
Si bien se ha avanzado en los últimos años, aún existen desafíos en la implementación de la electrificación verde en las ciudades, como la insuficiente infraestructura para vehículos eléctricos, el financiamiento para proyectos renovables y la necesidad de modernizar las redes eléctricas para atender una mayor demanda.
Sin embargo, las ciudades líderes están demostrando que con innovación y colaboración es posible avanzar hacia un modelo energético más limpio y sostenible.
Las ciudades pioneras en electrificación verde están trazando el camino hacia un futuro sostenible. A medida que más ciudades adoptan modelos de energía renovable y descarbonizan sus sistemas, la electrificación verde se convierte en un factor clave para alcanzar los objetivos climáticos globales.
Esto no solo impacta de manera positiva el medio ambiente, sino que también mejora la calidad de vida de las personas y genera nuevas oportunidades económicas.
Fuentes consultadas:
