En la construcción moderna, los materiales de construcción sostenible están transformando la industria al ofrecer soluciones que reducen el impacto ambiental y mejoran la eficiencia energética.
Este blog analiza los materiales más utilizados e innovadores en este 2025, incluyendo opciones como la madera certificada, el hormigón reciclado y nuevas alternativas como el hempcrete o el micelio.
Los materiales sostenibles más utilizados incluyen la madera certificada, el hormigón reciclado y el acero reciclado.
Nuevas tecnologías como el hempcrete, el micelio y los plásticos reciclados están revolucionando la construcción verde.
Estos materiales reducen emisiones, aumentan la eficiencia energética y elevan el valor de las propiedades.
La madera certificada proviene de bosques gestionados de manera sostenible, lo que garantiza su renovación y una baja huella de carbono. Este material se destaca por sus excelentes propiedades de aislamiento térmico y su capacidad para reducir significativamente la huella de carbono en la construcción.
Además, el uso de madera certificada contribuye a la conservación de los bosques y al bienestar del medio ambiente.
El hormigón reciclado se fabrica utilizando desechos de construcciones previas, lo que disminuye la demanda de nuevas materias primas y optimiza el uso de recursos. Este material contribuye a gestionar mejor los residuos y a reducir la huella de carbono asociada con la fabricación de hormigón nuevo.
El acero reciclado es conocido por su durabilidad, resistencia al agua y a plagas, y bajo mantenimiento. Utilizar acero reciclado en la construcción contribuye a disminuir la huella de carbono global del proyecto y las emisiones de dióxido de carbono durante su producción.
El hempcrete, hecho de fibra de cáñamo, es un material ligero que ofrece excelentes propiedades aislantes y contribuye a la absorción de dióxido de carbono, lo que lo hace carbono-negativo.
Su capacidad de renovarse más rápido que la madera lo convierte en una opción ideal para la construcción sostenible.
Derivado de hongos, el micelio es un material biodegradable con propiedades estructurales interesantes. Se está investigando como opción para muros, ladrillos y aislamiento.
El uso de plástico reciclado en la construcción es fundamental para promover una economía circular. Este material ayuda a minimizar la generación de residuos y se puede incorporar en productos como techos, revestimientos y sistemas de tuberías.
Extraído sin dañar los árboles, el corcho ofrece excelente aislamiento térmico y acústico. Su uso en la construcción mejora el confort interior de los espacios y es 100% renovable.
El bambú es un material de construcción resistente y flexible, con una increíble relación de resistencia-peso. Su rápido crecimiento y capacidad para mejorar la calidad del suelo y la biodiversidad local lo convierten en un recurso sostenible y abundante para la construcción.
La lana de oveja es un material altamente aislante y efectivo, con excelentes capacidades de manejo de humedad que ayudan a regularla en los espacios construidos.
Además, su obtención requiere menos energía en comparación con otros materiales, lo que refuerza su perfil como opción sostenible.
Los avances tecnológicos están llevando los materiales sostenibles a un nuevo nivel, mejorando sus propiedades y eficiencia:
El hormigón autorreparable utiliza bacterias y polímeros para reparar grietas, extendiendo significativamente la vida útil de las estructuras. Esta innovación mejora la durabilidad de los edificios y reduce la necesidad de reparaciones costosas y el uso de nuevos materiales.
El aerogel es un material sintético ultraligero compuesto en un 99,8% de aire, conocido por su baja densidad y conductividad térmica.
Utilizado como aislamiento térmico ecológico, ofrece una solución eficaz para mejorar la eficiencia energética de los edificios.
Los hidrocerámicos, que combinan arcilla e hidrogel, son una solución innovadora para enfriar los interiores de los edificios hasta 6 °C. Esta tecnología, desarrollada por estudiantes del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña, promueve la refrigeración pasiva y mejora la eficiencia energética de los edificios.
Al emplear materiales sostenibles, se contribuye a disminuir la emisión de dióxido de carbono durante la vida útil de los edificios. El uso de cenizas de biomasa en la producción de cemento, por ejemplo, puede reducir las emisiones de CO2 en un 30% y optimizar el consumo de recursos.
Este tipo de innovaciones son cruciales para combatir el cambio climático y mejorar la sostenibilidad de la construcción.
Los materiales sostenibles mejoran el uso eficiente de energía en los edificios, lo que se traduce en menores costos operativos a largo plazo. Aunque pueden tener un costo inicial elevado, generan un ahorro significativo en los costos operativos y bajos niveles de compuestos orgánicos volátiles, mejorando así la calidad del aire interior.
El uso de materiales ecológicos eleva el valor de las propiedades y las hace más atractivas para potenciales compradores. Las propiedades construidas con estos materiales tienden a valorizarse más en el mercado debido a su sostenibilidad y beneficios para la salud, lo que puede aumentar su valor comercial y mejorar su rentabilidad.
El futuro de la construcción sostenible se perfila como una combinación de innovación y responsabilidad ambiental. Los materiales sostenibles están ganando relevancia debido a la creciente conciencia ambiental y la necesidad de soluciones eficientes, y todo parece indicar que esta tendencia irá en aumento.
Desde materiales renovables como el bambú hasta innovaciones en cementos de baja emisión y bioplásticos, el creciente uso de estas soluciones sostenibles apunta a una transformación profunda en el futuro de la industria de la construcción.
Innovaciones recientes han permitido la producción de cemento que emite menos emisiones durante su fabricación, reduciendo su huella de carbono entre un 25% y un 55%, dependiendo de la tecnología utilizada. Es una alternativa para proyectos con metas ambientales ambiciosas.
Las maderas tratadas con técnicas avanzadas, como la modificación térmica, mejoran la resistencia y estabilidad de la madera sin añadir productos químicos. Estas técnicas permiten mejorar la durabilidad y sostenibilidad en proyectos de construcción, contribuyendo significativamente a la construcción sostenible.
Los bioplásticos, como los de Made of Air, son materiales sostenibles que pueden utilizarse en la construcción y tienen un impacto ambiental reducido. Este bioplástico es carbono-negativo y promueve una economía circular al utilizar materiales renovables y no tóxicos.
Los materiales sostenibles están redefiniendo la industria de la construcción al ofrecer soluciones que benefician al medio ambiente, mejoran la calidad de vida y generan beneficios económicos. Desde materiales comunes como la madera certificada hasta innovaciones como el hempcrete y el micelio, y materiales naturales como el corcho y el bambú, cada uno juega un papel vital en la creación de edificaciones más verdes y sostenibles. La innovación tecnológica está llevando estos materiales a un nuevo nivel, mejorando sus propiedades y eficiencia.
La madera certificada se obtiene de bosques gestionados de forma responsable y sostenible, asegurando su renovación y reduciendo la huella de carbono. Esta práctica aporta importantes beneficios ambientales.
El hormigón reciclado contribuye a la sostenibilidad al utilizar residuos de construcciones anteriores, lo que reduce la necesidad y consumo de materias primas y minimiza la huella de carbono en su producción.
El acero reciclado ofrece ventajas significativas en la construcción, como su durabilidad y resistencia al agua y a plagas. Además de ser duradero y resistente, reduce significativamente las emisiones contaminantes y el uso de energía en su producción.
El hempcrete es un material de construcción ligero y aislante hecho de fibra de cáñamo, conocido por ser carbono-negativo al absorber dióxido de carbono. Sus beneficios incluyen eficiencia energética y sostenibilidad ambiental.
Sí. Los materiales sostenibles pueden aumentar el valor de las propiedades al mejorar la eficiencia energética, la calidad del aire interior y hacerlas más atractivas para compradores responsables, lo que a su vez eleva su valor en el mercado y rentabilidad.
