Las zonas urbanas necesitan energía para el transporte, las actividades industriales y comerciales, edificios e infraestructuras, distribución de agua, y producción de alimentos. Dichas actividades, que representan más del 75% del PIB, consumen cerca del 75% de la energía global primaria y emiten entre el 50 y 60 % de los gases de efecto invernadero del mundo. (Naciones unidas sobre la vivienda y el desarrollo urbano sostenible, 2021)
La rápida urbanización ha creado problemas como la desigualdad social, congestión del tráfico, la contaminación del agua y problemas de salud. Por ello, hace unos años, varios países y ciudades comenzaron la transición para que en el 2050 se tenga un lugar que facilite la cohesión social, seguridad y sostenibilidad. Es por eso que en el mundo hay ciudades inteligentes, ciudades sostenibles y ciudades con un poco de ambas características.
A continuación, explicaremos en qué consiste exactamente cada una de ellas y cómo pueden complementarse para obtener mejores resultados.
Una ciudad inteligente o “smart city” es una ciudad que, a través de la tecnología, recolecta data para proporcionar servicios tradicionales y resolver situaciones urbanas. Se podría decir que dentro de sus objetivos principales está: mejorar la eficiencia de sus políticas, reducir al máximo sus residuos y molestias, fomentar la calidad social, económica y maximizar la inclusión social.
Londres, Reino Unido: Tienen el proyecto “Smarter London Together” donde por medio de la inteligencia artificial lograrán eliminar barreras, aprender rápido y acercarse al objetivo de ser una ciudad inteligente.
Nueva York, Estados Unidos: Tienen el proyecto “ONE NYC 2050”. También tiene en marcha el “Proyecto 80×50” que plantea la reducción del 80% de gases de efecto invernadero para el 2050. Además, pretende llegar a cero desperdicios para el 2030 con el “Proyecto 0x30”.
París, Francia: Tienen un proyecto de arquitectura “Paris Smart City 2050”.
Una ciudad sostenible es la que ofrece calidad de vida a sus habitantes sin poner en riesgo los recursos, ya que vela por el bienestar de la humanidad futura y procura la justicia social. Por ejemplo: Da prioridad al peatón construyendo más ciclovías, genera el consumo de energía renovable con una planta de paneles solares o tiene más metros cuadrados de áreas verdes por persona, entre otras opciones más.
Londres, Reino Unido: Cerca del 50% del área urbana luce verde o azul desde las alturas gracias a sus lagos, ríos, plantas y sus 3 mil parques públicos.
Estocolmo: Ha invertido en infraestructura sostenible.
Edimburgo: Esta ciudad europea destaca tanto en el ámbito laboral en materia de igualdad salarial, como por sus altos niveles educativos y de salud, así como por tener una baja tasa de criminalidad. Además, posee la infraestructura necesaria para ser una ciudad conectada.
Según lo leído arriba, se sabe que la data recolectada a través de la tecnología permite medir qué y cómo se utilizan los recursos en una ciudad. No obstante, si no se toma acción hacia una mira sostenible; la ciudad solo queda catalogada como ciudad inteligente.
Como bien dijo una vez Peter Drucker: "Lo que no se puede medir no se puede controlar; lo que no se puede controlar no se puede gestionar; lo que no se puede gestionar no se puede mejorar." Es por eso que el futuro del desarrollo urbano sostenible necesita de la inteligencia artificial.
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