Cuando se trata de construcción, es común calcular cuánto CO2 se emite, como en el caso de la madera, donde se tiene en cuenta su crecimiento y transporte. Pero hay un problema si la tala de árboles no es responsable y perjudica el entorno. Además, el transporte no solo emite CO2, sino también otros contaminantes, y los productos químicos como los barnices pueden dañar suelos y aguas.
La construcción impacta mucho en el medio ambiente y se están utilizando métodos como el Análisis del Ciclo de Vida (ACV) para entenderlo mejor. Las empresas están empezando a incluir estos cálculos en las especificaciones de sus productos a través de Declaraciones Ambientales de Producto (DAP), aunque a veces no son completas.
En este artículo, exploraremos de manera más detallada la huella de carbono y el ACV para ayudar a calcular de forma más precisa el impacto ambiental de la construcción.
La huella de carbono tiene como propósito medir la suma de emisiones de gases de efecto invernadero, tanto directas como indirectas, provenientes de individuos, organizaciones, eventos o productos. Se cuantifica en "toneladas de CO2 equivalente" y es aplicable a cualquier actividad productiva.
Por otro lado, la huella ecológica va más allá al considerar el ciclo de vida completo de una actividad, un enfoque que se está volviendo cada vez más sistemático. Evalúa cómo los hábitos y costumbres impactan en el medio ambiente, permitiendo medirlos para determinar la sostenibilidad de una actividad.
Específicamente, en el contexto de una vivienda, la huella ecológica refleja el área de tierra o agua ecológicamente productiva (como cultivos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria. Idealmente, también considera el volumen de aire requerido para generar recursos y absorber los residuos generados durante la construcción y vida útil del edificio.
Hasta el día de hoy, la metodología y el cálculo de la huella ecológica en el ámbito de la construcción aún no están completamente desarrollados ni oficialmente regulados. Por lo tanto, es más común calcular la huella de carbono de una vivienda y luego incorporar elementos relacionados con el Análisis del Ciclo de Vida (ACV).
Por ejemplo, es común encontrar herramientas que agregan la huella de carbono de las maquinarias utilizadas durante la construcción, así como los desplazamientos del arquitecto para las visitas a la obra.
Finalmente, mencionaremos programas de cálculo ambiental que aplican las bases de datos y hacen el cálculo:

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