
El mercado de oficinas está viviendo una bifurcación clara: los edificios con certificación verde tienen menor vacancia, mayor precio de renta y mayor demanda de inquilinos de calidad. Los edificios sin certificación compiten en precio con los que sí la tienen y pierden. Las empresas con compromisos públicos de ESG —la mayoría de las multinacionales y un número creciente de empresas locales— necesitan que sus sedes cumplan estándares ambientales verificables para sus reportes GRI, GRESB y CDP. En ese contexto, EDGE es la certificación que permite al edificio de oficinas entrar en la cancha donde se juegan las mejores rentas.
Evaluación inicial: analizamos el diseño del edificio de oficinas e identificamos las medidas necesarias para alcanzar el 20% de ahorro requerido por EDGE en energía, agua y materiales.
Registro y modelado: creamos el expediente en la plataforma EDGE y calculamos el puntaje de eficiencia calibrado para el tipo de uso de oficinas y la zona climática del proyecto.
Auditoría técnica: un auditor acreditado por IFC valida el cumplimiento de los criterios EDGE antes de la construcción y al finalizar la obra.
Certificación emitida: el proyecto recibe el sello EDGE oficial para uso de oficinas, habilitando el acceso a inquilinos corporativos premium, REITs y fondos de inversión con criterios ESG.

Entre un 10 y 20% más de renta respecto a edificios convencionales equivalentes, según estudios de JLL y CBRE en mercados de Latinoamérica. Además, firman contratos más largos y tienen menor rotación, lo que mejora el flujo de caja predecible del activo.

Sí. EDGE es un estándar IFC reconocido en los frameworks de GRESB, GRI y CDP. Los inquilinos que reportan bajo esos marcos pueden incluir el edificio EDGE certificado en sus métricas de Scope 1 y 2 de huella de carbono.

Entre 4 y 8 semanas desde el registro hasta la emisión del certificado de diseño. La certificación final de obra se emite una vez concluida la construcción.
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