
Lima ya tiene una base sólida de edificios LEED y EDGE, pero ese estándar certifica el edificio, no lo que le pasa a las personas dentro de él. Perú atraviesa una de las tasas de ausentismo laboral y rotación más altas de la región — encuestas de clima laboral en Lima ubican el estrés y el síndrome de burnout entre las primeras causas de renuncia en sectores de banca, minería y servicios. Los mismos fondos de inversión y multinacionales que ya exigen LEED para sus reportes ambientales empiezan a pedir evidencia de que el edificio protege la salud del capital humano — la métrica que sus áreas de Recursos Humanos y sus reportes ESG bajo el pilar social (la "S") necesitan mostrar. WELL, administrado por el International WELL Building Institute (IWBI) y verificado por GBCI —el mismo organismo que certifica LEED—, es el estándar que responde a esa exigencia con pruebas de desempeño real: calidad de aire, calidad de agua y confort lumínico medidos en sitio, no solo diseñados en el papel.
Diagnóstico de concepto: evaluamos las 10 concepciones de WELL v2 (Aire, Agua, Nutrición, Luz, Movimiento, Confort Térmico, Sonido, Materiales, Mente y Comunidad) y priorizamos las de mayor impacto y menor costo para tu edificio.
Registro en la plataforma IWBI: registramos el proyecto y definimos el nivel objetivo — Bronze, Silver, Gold o Platinum — según presupuesto y tipo de activo.
Pruebas de desempeño en sitio: a diferencia de LEED, WELL exige una verificación de desempeño real —pruebas de calidad de aire y agua realizadas por un asesor de desempeño acreditado— antes de emitir el certificado.
Certificación GBCI y recertificación trienal: obtenido el sello, coordinamos el ciclo de recertificación que WELL exige cada tres años, algo que ni LEED ni EDGE requieren.
El IWBI estructura sus tarifas de registro y certificación por rango de área construida, de forma similar a como el GBCI lo hace para LEED. La diferencia principal en el costo total es la verificación de desempeño en sitio —pruebas de calidad de aire y agua realizadas por un asesor de desempeño acreditado— que WELL exige y que no forma parte del proceso LEED, lo que hace que el presupuesto de WELL suela ser mayor en superficie comparable. El proceso completo, incluyendo el periodo de pruebas de desempeño, toma en promedio entre 12 y 18 meses desde el registro. A diferencia de LEED, la certificación WELL no es permanente: requiere recertificación cada tres años para mantener el sello vigente.

LEED evalúa el impacto ambiental del edificio: energía, agua, materiales y emplazamiento. WELL evalúa el impacto del edificio en la salud y el desempeño de las personas que lo habitan, con pruebas de aire y agua medidas en sitio. Son complementarios: la mayoría de los edificios WELL en el mundo ya tienen o buscan LEED en paralelo, y ambos comparten documentación técnica que reduce el costo de certificar los dos.

Ser de los primeros es la ventaja. En mercados donde la certificación aún es escasa, WELL diferencia al edificio de forma más visible que en mercados saturados. Las empresas multinacionales con sede en Lima que reportan bajo estándares GRESB o CDP ya buscan activos con esta credencial, y hay pocos edificios que puedan ofrecerla hoy.

Sí. La vía de Edificios y Espacios Interiores Nuevos y Existentes de WELL v2 está diseñada para certificar edificios en operación sin obra mayor, ajustando protocolos de limpieza, calidad de aire, agua potable y políticas de bienestar del personal.
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