
Bogotá ha declarado episodios de alerta por calidad del aire en época seca durante los últimos años, cuando la combinación de quemas, tráfico y la topografía de la sabana eleva los niveles de PM2.5 muy por encima de lo recomendado. Para las empresas con sede en el corredor financiero de la Calle 100 o el centro internacional, eso es un problema que no pueden resolver desde afuera del edificio — solo desde adentro. Colombia además vive una guerra por talento en los sectores de tecnología, BPO y servicios financieros de Bogotá y Medellín, donde retener especialistas exige algo más que salario competitivo. WELL certifica exactamente esa variable: la calidad del aire y el agua que respiran y consumen los empleados, y el diseño del espacio que afecta su concentración, su sueño y su salud mental — con pruebas de desempeño verificadas en sitio, no solo documentación de diseño.
Diagnóstico inicial: evaluamos los niveles actuales de calidad de aire, agua y confort térmico del edificio frente a los diez conceptos de WELL v2.
Priorización estratégica: definimos qué conceptos —Aire, Mente y Comunidad suelen ser prioritarios en el contexto bogotano— ofrecen el mayor impacto al menor costo de implementación.
Verificación de desempeño en sitio: coordinamos las pruebas físicas de calidad de aire y agua que debe realizar un asesor de desempeño acreditado por IWBI antes de emitir el certificado.
Certificación y mantenimiento: gestionamos la emisión ante GBCI y el ciclo de recertificación cada tres años que WELL exige para mantener el sello activo.
Las tarifas de IWBI se calculan por rango de área construida, a lo que se suma el costo de la verificación de desempeño en sitio —pruebas de calidad de aire y agua realizadas físicamente por un asesor acreditado— que es exclusiva de WELL y no existe en el proceso de LEED o EDGE. Esto hace que el presupuesto total de WELL sea mayor en superficie comparable, aunque previsible una vez definido el alcance del proyecto. El proceso completo toma entre 12 y 18 meses desde el registro, y requiere recertificación cada tres años para mantener el sello vigente.

Es justamente el caso de uso más claro. WELL exige sistemas de filtración con umbrales medibles de PM2.5 y monitoreo continuo, lo que protege a los ocupantes en los días de alerta ambiental sin depender de que mejore la calidad del aire exterior.

Todavía es un mercado incipiente frente a LEED y EDGE, que llevan más años en el país. Eso representa una oportunidad: los primeros edificios WELL en Bogotá y Medellín se diferencian con mayor claridad porque hay poca oferta certificada todavía.

Sí, mediante la vía de Edificios y Espacios Interiores Existentes de WELL v2, que ajusta protocolos de limpieza, calidad de aire y agua, y políticas de bienestar sin necesidad de obra mayor.
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