
La Ciudad de México declara contingencia ambiental varias veces al año y el IMECA supera con frecuencia los niveles que la Organización Mundial de la Salud considera seguros. Para cualquier empresa con sede en CDMX, Monterrey o Guadalajara, eso ya no es un problema externo: es un riesgo de salud ocupacional que sus propios empleados respiran ocho horas al día. WELL es el único estándar de edificación que exige, no sugiere, sistemas de filtración de aire con umbrales específicos de PM2.5 y monitoreo continuo de calidad de aire interior — la respuesta directa a una ciudad donde el aire exterior no se puede controlar, pero el interior sí. A esto se suma una generación de empleados en el sector corporativo y tecnológico mexicano que, después de la pandemia, prioriza el bienestar físico y mental al elegir dónde trabajar, presionando a los departamentos de Recursos Humanos y de real estate corporativo a exigir evidencia, no promesas.
Diagnóstico de calidad de aire: medimos los niveles actuales de PM2.5, CO2 y compuestos orgánicos volátiles del edificio y los comparamos contra los umbrales que exige WELL v2.
Diseño de estrategia por concepto: priorizamos Aire, Agua, Confort Térmico y Mente — los conceptos con mayor relevancia para el contexto de la CDMX — sin descuidar los diez conceptos que exige el estándar.
Verificación de desempeño en sitio: coordinamos las pruebas de calidad de aire y agua que un asesor de desempeño acreditado por IWBI debe realizar físicamente en el edificio antes de la certificación.
Certificación y recertificación: gestionamos la emisión del certificado ante GBCI y el ciclo de recertificación trienal que mantiene vigente el sello.
El IWBI calcula las tarifas de registro y certificación por rango de área construida, con un componente adicional que LEED no tiene: la verificación de desempeño en sitio, que incluye pruebas físicas de calidad de aire y agua realizadas por un asesor acreditado. Esto hace que el presupuesto total de WELL sea mayor que el de LEED en superficie comparable, aunque los edificios en la CDMX que ya cuentan con sistemas de filtración robustos por la contingencia ambiental parten con ventaja. El proceso completo toma entre 12 y 18 meses desde el registro, y el certificado requiere recertificación cada tres años para mantenerse vigente.

Sí, de forma directa. WELL exige sistemas de filtración de aire (MERV 13 o superior en la mayoría de los casos), monitoreo continuo de PM2.5 y CO2, y protocolos de gestión de calidad de aire durante contingencias ambientales — todo verificado con pruebas físicas, no solo con el diseño del sistema de aire acondicionado.

No. Buena parte de la documentación de sistemas mecánicos, calidad de aire y gestión de agua que ya se preparó para LEED sirve como base para WELL. El costo incremental de certificar ambos es menor que el de certificar cada uno por separado desde cero.

Entre 12 y 18 meses en promedio, incluyendo el periodo de pruebas de desempeño en sitio que WELL exige. Ese plazo puede reducirse si el edificio ya cuenta con sistemas de monitoreo de calidad de aire instalados.
Leaf Global. Copyright © 2026. Todos los derechos reservados.