
Los aeropuertos reciben cada año a más pasajeros mayores, personas con discapacidad y viajeros con discapacidades no visibles, como autismo, demencia o pérdida auditiva, y la demanda de asistencia a pasajeros con movilidad reducida crece más rápido que el tráfico total. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) tiene un manual específico sobre acceso al transporte aéreo para personas con discapacidad, y los vuelos hacia Europa o Estados Unidos operan bajo reglas estrictas de asistencia. Sin embargo, en muchas terminales de la región el recorrido sigue lleno de barreras: bahías de descenso sin espacio para una silla, mostradores de check-in altos, controles de seguridad donde nadie sabe cómo revisar a un pasajero con prótesis, anuncios de cambio de puerta que solo se escuchan, baños accesibles lejos de las salas y puentes de embarque que no siempre están disponibles. Cada falla se traduce en reclamos, demoras en el embarque y una mala experiencia que el pasajero atribuye al aeropuerto. La certificación AIS, de la Fundación ARS, evalúa el recorrido completo, desde el estacionamiento hasta la puerta de embarque y la llegada, y acredita el resultado con 1 a 5 estrellas en un registro público.
Diagnóstico del recorrido del pasajero: evaluamos estacionamiento, bahías de descenso, transporte público, check-in, controles de seguridad y migración, salas, comercios, baños, puertas de embarque y llegadas frente a los criterios AIS y las guías de la OACI.
Plan de mejoras con operadores y concesionarios: priorizamos las brechas por impacto y costo, y coordinamos las soluciones con el operador aeroportuario, las aerolíneas, las autoridades de seguridad y los concesionarios comerciales.
Implementación y capacitación: acompañamos las adecuaciones sin afectar la operación y capacitamos a personal de información, seguridad, asistencia y comercios en atención a pasajeros con discapacidades visibles y no visibles.
Certificación y registro: gestionamos la verificación ante la Fundación ARS, que emite el certificado con su nivel de estrellas y lo publica en el Registro Público de AIS.
El costo de AIS depende del tipo de activo (espacio físico, web o producto), de su tamaño y de su complejidad, e incluye el diagnóstico y acompañamiento del asesor autorizado y los derechos de certificación de la Fundación ARS. En aeropuertos, el costo y el plazo dependen del tamaño de la terminal y de la cantidad de actores involucrados. Las mejoras más frecuentes son bahías de descenso accesibles, mostradores de check-in a doble altura, anuncios visuales de vuelos y cambios de puerta, bucles magnéticos, baños accesibles cerca de las salas, espacios tranquilos, señalización y capacitación del personal. Para una terminal existente, el proceso suele tomar entre 6 y 12 meses desde el diagnóstico hasta la emisión del certificado, y puede organizarse por edificios o por etapas.

Sí. En terminales en operación, el diagnóstico se realiza sin interrumpir los flujos y las mejoras se programan por zonas. En ampliaciones, conviene incorporar la revisión de accesibilidad desde el diseño, para que la nueva terminal se certifique sin rehacer obras al final.

No. La asistencia seguirá siendo necesaria para muchos pasajeros. Lo que AIS busca es que la terminal permita la mayor autonomía posible y que el servicio de asistencia, la señalización y los protocolos funcionen como un sistema coherente, con menos demoras y menos reclamos.

Forman parte del recorrido del pasajero. El diagnóstico incluye recomendaciones para tiendas, restaurantes y salas VIP, y el operador puede incorporarlas en los contratos y manuales de diseño de sus concesionarios para que la experiencia sea accesible de punta a punta.
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