
Detrás de cada vuelo hay miles de personas trabajando en turnos rotativos: controladores, personal de rampa, seguridad, migraciones, limpieza, tripulaciones y empleados de tiendas y restaurantes. Muchos pasan jornadas largas de pie, comen lo que ofrece la terminal a precios de aeropuerto y descansan donde pueden. Del otro lado, los pasajeros enfrentan conexiones largas, esperas sin asientos suficientes, poca agua potable gratuita y casi ningún espacio para madres en período de lactancia, un tema que en Estados Unidos ya es ley para aeropuertos medianos y grandes desde 2019. Fitwel, creado por el CDC y la GSA de Estados Unidos, certifica que el edificio atiende a ambos públicos: áreas de descanso dignas para el personal, agua potable accesible en toda la terminal, opciones de comida saludable, escaleras atractivas, salas de lactancia, espacios restauradores, áreas libres de humo y protocolos de emergencia claros. Para operadores aeroportuarios y concesionarios, es una forma concreta de mejorar la experiencia del pasajero y las condiciones del equipo que mantiene la operación.
Diagnóstico de la terminal: evaluamos la terminal y los edificios operativos frente al scorecard de Fitwel aplicable, separando las áreas de pasajeros y las áreas de uso exclusivo del personal.
Registro y estrategia: registramos el proyecto en Fitwel y definimos el nivel objetivo, de una a tres estrellas, junto con el operador, los concesionarios comerciales y las áreas de seguridad.
Implementación: coordinamos bebederos y estaciones de llenado de botellas, salas de lactancia, áreas de descanso del personal y espacios restauradores, y redactamos las políticas de alimentación saludable, espacios libres de humo y emergencias.
Certificación: presentamos la documentación, obtenemos el sello vigente por tres años y dejamos listo el plan de recertificación.
Fitwel cobra una tarifa de registro y una tarifa de certificación por edificio, con condiciones especiales para portafolios, útil para operadores con varias terminales. Al no exigir pruebas de desempeño en sitio, el costo total es bastante menor que el de WELL y la operación no se ve afectada. La inversión física suele concentrarse en estaciones de llenado de botellas, salas de lactancia, áreas de descanso del personal y espacios restauradores. El proceso toma entre 4 y 8 meses y la certificación tiene una vigencia de tres años.

Sí, a través de sus scorecards para espacios de trabajo y áreas de uso público. En aeropuertos, el diagnóstico define qué edificios o sectores —terminal, edificios administrativos, áreas de personal— conviene certificar según su operación.

Muchas estrategias de Fitwel —agua potable, áreas de descanso, comida saludable, políticas libres de humo— benefician a todos los que trabajan en la terminal, sean empleados del operador, de aerolíneas o de concesionarios, lo que mejora las condiciones de toda la comunidad aeroportuaria.

Entre 4 y 8 meses en promedio, dependiendo del tamaño de la terminal y de la coordinación entre operador, concesionarios y autoridades. Como Fitwel no exige pruebas en sitio, la operación no se interrumpe durante el proceso.
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