
Casi todas las empresas medianas y grandes de la región tienen hoy una política de diversidad e inclusión, metas de contratación de personas con discapacidad y un reporte de sostenibilidad donde lo cuentan. Muchas también están sujetas a cuotas legales: 3% en Perú, entre 2% y 5% en Brasil, 1% en Chile. El problema aparece cuando la persona contratada llega a la oficina: torniquetes que no admiten una silla de ruedas, un escalón en el lobby, ascensores sin anuncio de piso, cocinas con muebles a una altura imposible, salas de reunión sin espacio para girar, un baño accesible convertido en depósito y un plan de evacuación que nunca pensó en ella. Ahí se pierden meses de reclutamiento, porque la persona renuncia y la empresa vuelve a incumplir, y también se pierde credibilidad frente a los propios equipos, que ven la distancia entre el discurso y el edificio. Para los propietarios de edificios de oficinas, esa misma brecha es un argumento comercial: los inquilinos corporativos ya piden accesibilidad demostrable. La certificación AIS, de la Fundación ARS, evalúa el recorrido completo, desde el estacionamiento y el lobby hasta los puestos de trabajo, servicios y evacuación, y acredita el resultado con 1 a 5 estrellas en un registro público.
Diagnóstico del recorrido del colaborador: evaluamos estacionamiento, lobby, controles de acceso, ascensores, pisos de oficina, puestos, salas de reunión, cocinas, baños y rutas de evacuación frente a los criterios AIS.
Plan de mejoras priorizado: clasificamos las brechas por impacto y costo, y separamos lo que corresponde al propietario del edificio de lo que corresponde al inquilino, para coordinar inversiones y responsabilidades.
Implementación y capacitación: acompañamos a facilities y contratistas en las adecuaciones, y capacitamos a recepción, seguridad y brigadas en asistencia y evacuación de personas con discapacidad.
Certificación y comunicación: gestionamos la verificación ante la Fundación ARS, que emite el certificado con su nivel de estrellas y lo publica en el Registro Público de AIS, y ayudamos a RR. HH. y comunicaciones a contarlo con rigor.
El costo de AIS depende del tipo de activo (espacio físico, web o producto), de su tamaño y de su complejidad, e incluye el diagnóstico y acompañamiento del asesor autorizado y los derechos de certificación de la Fundación ARS. En oficinas existentes, la mayor parte de las brechas se resuelve con ajustes de bajo costo: rampas en el lobby, adaptación de controles de acceso, anuncios sonoros y botoneras accesibles en ascensores, mobiliario de cocina a doble altura, baños accesibles realmente disponibles, señalización y alarmas visuales. Para una oficina o un edificio en operación con adecuaciones menores, el proceso suele tomar entre 3 y 6 meses desde el diagnóstico hasta la emisión del certificado.

Sí. Un inquilino puede certificar su espacio, siempre que el recorrido desde la calle hasta la oficina sea accesible. Si el edificio base tiene brechas en el lobby, los ascensores o los baños comunes, el diagnóstico las identifica para negociarlas con el propietario, que muchas veces las corrige porque le sirven también para otros inquilinos.

Con costos que ya existen: reclutar, capacitar y reemplazar a una persona que renuncia a los pocos meses cuesta caro, y en países con cuota el incumplimiento genera multas. La mayoría de las adecuaciones en oficinas son de bajo costo, como mobiliario, señalización, barras de apoyo o alarmas visuales, y resuelven un problema que de otra forma se repite.

Sí, y se complementan. LEED y EDGE certifican el desempeño ambiental del edificio y WELL la salud de sus ocupantes; AIS certifica que el edificio pueda ser usado por todas las personas. Juntas cubren la 'E' y la 'S' del reporte ESG con evidencia verificable.
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