
Un trabajador en Lima puede pasar dos horas diarias en el tráfico y otras ocho frente a una pantalla, con el almuerzo resuelto en el delivery más cercano. Según el INEI, más del 60% de peruanos de 15 años a más tiene sobrepeso u obesidad, y las empresas lo sienten en descansos médicos, cansancio por la tarde y rotación. Fitwel nació en el sector público de Estados Unidos, de la mano del CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) y la GSA, para atacar ese problema desde el edificio: escaleras que invitan a usarse, agua potable a la mano, estacionamiento para bicicletas, comida saludable disponible, salas de lactancia y planes de emergencia claros en un país sísmico. No exige pruebas de laboratorio ni obras mayores: se certifica con diseño y políticas, lo que lo hace alcanzable para edificios existentes en San Isidro, Miraflores o Surco que ya tienen LEED o EDGE y quieren sumar la dimensión de las personas.
Diagnóstico con el scorecard: revisamos el edificio frente al scorecard de Fitwel que le corresponde —espacio de trabajo, residencial multifamiliar o retail— y marcamos las estrategias que ya cumple sin inversión adicional.
Registro y hoja de ruta: registramos el proyecto en el portal de Fitwel y definimos el nivel objetivo, de una a tres estrellas, priorizando lo que más impacto tiene en las personas al menor costo.
Políticas y ajustes físicos: redactamos con tu equipo las políticas de alimentación, espacios libres de humo, lactancia y emergencias, y coordinamos ajustes como señalética de escaleras, bebederos o bicicleteros.
Revisión y certificación: Fitwel revisa la documentación y emite la certificación, vigente por tres años. Te acompañamos también en la recertificación para que el sello no caduque.
Fitwel cobra una tarifa de registro y una tarifa de certificación por edificio, con condiciones especiales cuando se certifica un portafolio completo. Al no exigir pruebas de desempeño en sitio ni prerrequisitos obligatorios, el costo total suele ser una fracción del de WELL. La mayor parte de la inversión está en políticas y ajustes menores —bebederos, bicicleteros, señalética, mobiliario de espacios de descanso— más que en obra. Para un edificio existente, el proceso toma en promedio entre 4 y 8 meses desde el registro hasta la certificación, que tiene una vigencia de tres años.

Los dos certifican salud y bienestar, pero con lógicas distintas. WELL tiene prerrequisitos obligatorios y exige pruebas de aire y agua en sitio, lo que lo hace más exhaustivo y más caro. Fitwel no tiene prerrequisitos, se basa en diseño y políticas documentadas y cuesta bastante menos. Para un edificio existente que quiere dar un primer paso serio en bienestar, Fitwel suele ser el punto de partida más realista.

Sí, y es una combinación frecuente. LEED y EDGE miden energía, agua y materiales; Fitwel mide lo que el edificio hace por las personas que lo usan. Varias estrategias se cruzan, como el acceso a transporte público o los estacionamientos de bicicletas, así que parte de la documentación ya existe.

Sí. Fitwel tiene scorecards específicos para edificios multiinquilino, tanto para el edificio completo como solo para las áreas comunes que controla el propietario. Es una de las razones por las que se usa tanto en torres de oficinas existentes.
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