
Quien compra una vivienda piensa en metros, vista y ubicación, no en qué pasará cuando sus padres vengan a vivir con ellos, cuando se rompa un tobillo o cuando cumpla 75 años. Pero en toda la región la población envejece rápido, y la OMS estima que hacia 2030 una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más. Muchos edificios residenciales nuevos siguen teniendo tres escalones entre la vereda y el lobby, ascensores donde no gira una silla de ruedas, baños con tina y puertas de 70 centímetros, y adaptarlos después cuesta varias veces más que haberlos diseñado bien. Para el desarrollador, eso es un argumento comercial sin explotar: la accesibilidad amplía el público comprador, reduce objeciones en la sala de ventas y protege el valor de reventa. Para los administradores, evita conflictos entre vecinos cada vez que un residente necesita una rampa. La certificación AIS, de la Fundación ARS, evalúa el recorrido completo desde la calle hasta la unidad, las áreas comunes y la evacuación, y acredita el resultado con 1 a 5 estrellas en un registro público.
Revisión de proyecto o diagnóstico en sitio: si el edificio está en diseño, revisamos planos y especificaciones para anticipar las brechas; si ya está construido, lo recorremos y medimos accesos, ascensores, pasillos, puertas, baños y áreas comunes.
Plan de mejoras priorizado: definimos las soluciones con mejor relación costo-impacto, desde anchos de puerta y duchas a nivel hasta rampas, pasamanos y señalización, y cuáles pueden ofrecerse como opción al comprador.
Implementación y ajuste comercial: acompañamos a la constructora en la ejecución y ayudamos al equipo comercial a comunicar la accesibilidad en la sala de ventas y en los materiales del proyecto.
Certificación y registro: con el edificio terminado, gestionamos la verificación ante la Fundación ARS, que emite el certificado con su nivel de estrellas y lo publica en el Registro Público de AIS.
El costo de AIS depende del tipo de activo (espacio físico, web o producto), de su tamaño y de su complejidad, e incluye el diagnóstico y acompañamiento del asesor autorizado y los derechos de certificación de la Fundación ARS. En proyectos nuevos, la inversión adicional para alcanzar un buen nivel de estrellas es baja si la accesibilidad se incorpora desde el anteproyecto. En edificios existentes, la mayoría de las mejoras se concentra en accesos, rampas, pasamanos, señalización y adecuaciones de baños en áreas comunes. El proceso suele tomar entre 3 y 6 meses en edificios terminados, y en proyectos nuevos el acompañamiento empieza en diseño y la certificación se emite al terminar la obra.

Si se resuelve en diseño, muy poco. Puertas algo más anchas, una ducha a nivel, un ascensor con cabina adecuada o un acceso sin escalones tienen un impacto menor en el presupuesto total. Lo caro es corregir después, con el edificio habitado y obras que afectan a todos los residentes.

Sí. En edificios existentes se certifican principalmente las áreas comunes y el recorrido desde la calle hasta las unidades. El diagnóstico prioriza las mejoras y ayuda a la junta de propietarios a decidir y financiar las obras por etapas.

Sí. En vivienda social, donde el presupuesto es ajustado y muchas familias incluyen adultos mayores o personas con discapacidad, AIS ayuda a priorizar las soluciones de mayor impacto y menor costo, y aporta un indicador social verificable para bancos y fondos que financian el proyecto.
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