
Casi todos los países de la región han adoptado leyes de educación inclusiva y firmado la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que obliga a garantizar el acceso a la educación en igualdad de condiciones. En la práctica, muchos estudiantes con discapacidad descubren el primer día que la inclusión termina en la puerta: aulas en pisos sin ascensor, laboratorios con mesas fijas donde no entra una silla de ruedas, bibliotecas con estanterías inalcanzables, auditorios sin espacios reservados ni bucle magnético, y campus con desniveles que obligan a dar vueltas enormes o depender de compañeros. La consecuencia es deserción, reclamos de familias y, cada vez más, observaciones en procesos de licenciamiento y acreditación que revisan las condiciones de infraestructura y bienestar estudiantil. Para colegios privados y universidades que compiten por matrícula, la accesibilidad también pesa en la decisión de los padres. La certificación AIS, de la Fundación ARS, evalúa el campus completo, desde el ingreso hasta aulas, laboratorios, bibliotecas, servicios y evacuación, y acredita el resultado con 1 a 5 estrellas en un registro público.
Diagnóstico del campus: recorremos el colegio o la universidad como lo haría un estudiante en silla de ruedas, con baja visión o sordo, evaluando ingresos, circulaciones, aulas, laboratorios, bibliotecas, auditorios, comedores, baños, áreas deportivas y rutas de evacuación.
Plan maestro de accesibilidad: priorizamos las brechas por impacto en la vida académica y por costo, y las organizamos por etapas y por edificios, alineadas con el calendario académico y el plan de inversiones.
Implementación y capacitación: acompañamos las adecuaciones durante vacaciones o periodos de menor actividad y capacitamos a docentes, personal de seguridad y bienestar estudiantil en asistencia y evacuación.
Certificación y registro: gestionamos la verificación ante la Fundación ARS, que emite el certificado con su nivel de estrellas y lo publica en el Registro Público de AIS.
El costo de AIS depende del tipo de activo (espacio físico, web o producto), de su tamaño y de su complejidad, e incluye el diagnóstico y acompañamiento del asesor autorizado y los derechos de certificación de la Fundación ARS. En colegios y universidades existentes, las mejoras más frecuentes son rampas y ascensores o plataformas en edificios clave, baños accesibles por piso, mobiliario adaptable en aulas y laboratorios, espacios reservados en auditorios, señalización y alarmas visuales. En campus grandes, el costo se distribuye en un plan por etapas. Para un edificio o una sede con adecuaciones menores, el proceso suele tomar entre 3 y 6 meses desde el diagnóstico hasta la emisión del certificado, idealmente aprovechando el periodo de vacaciones para las obras.

Sí. En campus grandes suele convenir certificar por etapas, empezando por los edificios de mayor uso o por un recorrido accesible principal que conecte ingresos, aulas, biblioteca y servicios. El diagnóstico define un plan maestro para ir sumando edificios sin detener la actividad académica.

Las agencias de licenciamiento y acreditación revisan cada vez más las condiciones de infraestructura, seguridad y bienestar estudiantil. AIS no reemplaza esos procesos, pero aporta evidencia técnica verificable sobre la accesibilidad del campus, que fortalece el expediente de la institución.

AIS también certifica sitios web y productos digitales. Para una universidad, conviene revisar el sitio institucional y las plataformas de matrícula y de aula virtual, porque un estudiante con discapacidad visual puede quedar fuera antes de pisar el campus.
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