
En la industria, la accesibilidad suele verse como un tema de oficinas, hasta que llega la cuota. Perú exige un 3% de personas con discapacidad en empresas privadas de más de 50 trabajadores, Brasil entre 2% y 5% en empresas de 100 o más, Chile un 1%, y en Sudáfrica el B-BBEE premia su inclusión. Muchas plantas cumplen en el papel y fallan en la operación: vestuarios en el segundo piso sin ascensor, comedores con escalones, baños que no admiten una silla de ruedas, pasillos invadidos por pallets y, sobre todo, alarmas que solo suenan. Un operario sordo no escucha la sirena de evacuación, y un trabajador con movilidad reducida no puede usar la escalera de emergencia de una nave con mezanine. Esa brecha termina en rotación, en riesgos de seguridad y en hallazgos de auditoría de clientes multinacionales que exigen a sus proveedores políticas de inclusión verificables. La certificación AIS, de la Fundación ARS, evalúa la planta o el centro logístico desde la portería hasta los puestos de trabajo, las áreas de servicio y la evacuación, y acredita el resultado con 1 a 5 estrellas en un registro público.
Diagnóstico en sitio: recorremos la planta desde la portería y el estacionamiento hasta vestuarios, comedores, oficinas, puestos de trabajo y rutas de evacuación, evaluando además la convivencia entre flujos peatonales y de maquinaria.
Plan de mejoras alineado con seguridad: priorizamos las brechas por impacto y costo, y coordinamos cada solución con el área de seguridad y salud en el trabajo para que no genere nuevos riesgos.
Implementación y capacitación: acompañamos las adecuaciones y capacitamos a supervisores, brigadas y personal de portería en asistencia y evacuación de trabajadores con discapacidad física, visual o auditiva.
Certificación y registro: gestionamos la verificación ante la Fundación ARS, que emite el certificado con su nivel de estrellas y lo publica en el Registro Público de AIS.
El costo de AIS depende del tipo de activo (espacio físico, web o producto), de su tamaño y de su complejidad, e incluye el diagnóstico y acompañamiento del asesor autorizado y los derechos de certificación de la Fundación ARS. En plantas y centros logísticos existentes, las mejoras más frecuentes se concentran en vestuarios, comedores y baños accesibles, alarmas visuales, rutas de evacuación despejadas, señalización y rampas en cambios de nivel, más que en las áreas productivas. Para una planta en operación con adecuaciones menores, el proceso suele tomar entre 3 y 6 meses desde el diagnóstico hasta la emisión del certificado.

Sí, sobre todo si la empresa tiene una cuota de inclusión que cumplir o clientes que auditan sus políticas de diversidad. La certificación no exige que todas las áreas productivas sean accesibles para todos, sino que el recorrido, los servicios y los puestos definidos funcionen y que la evacuación contemple a todos.

El diagnóstico distingue entre áreas de acceso restringido por seguridad y áreas de uso general. AIS no busca abrir zonas peligrosas, sino garantizar que los espacios donde trabajan y circulan las personas, incluidas las áreas de servicio, sean accesibles y seguros.

Sí. El propietario puede certificar las áreas comunes, oficinas y servicios de la nave, lo que la vuelve más atractiva para operadores logísticos con políticas globales de inclusión. El inquilino puede luego certificar su operación interna.
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