
Panamá construyó su economía sobre la conectividad: el Canal, el hub de Tocumen, las terminales de cruceros, el centro de convenciones de Amador y decenas de sedes regionales de multinacionales bajo el régimen SEM. Todo ese modelo depende de recibir personas, y una parte creciente de ellas son viajeros mayores, ejecutivos con movilidad reducida temporal o turistas con discapacidad que planifican su viaje según la accesibilidad del destino. La Ley 42 de 1999, reformada por la Ley 15 de 2016, obliga a eliminar barreras arquitectónicas en edificios de uso público y la SENADIS promueve su cumplimiento, pero en la práctica las veredas de Obarrio, los accesos de muchos edificios de Punta Pacífica y los baños de restaurantes en el Casco Antiguo siguen siendo una prueba de resistencia. Para los desarrolladores y operadores que compiten por inquilinos corporativos y por turismo de alto valor, esa brecha es también una oportunidad. La certificación AIS, de la Fundación ARS, evalúa el edificio en uso con criterios internacionales y lo acredita con 1 a 5 estrellas visibles en un registro público.
Diagnóstico en sitio: recorremos el edificio desde el estacionamiento o la bahía de taxis hasta la salida de emergencia, midiendo accesos, rampas, elevadores, baños, mostradores, habitaciones y señalización frente a los criterios AIS y la Ley 42.
Plan de mejoras por etapas: priorizamos las brechas según su impacto en huéspedes, clientes o colaboradores y según su costo, programando las adecuaciones para no interrumpir la operación ni la temporada alta.
Implementación y capacitación: acompañamos las adecuaciones y capacitamos a recepción, conserjería y seguridad en atención y evacuación de personas con discapacidad, en español y en inglés.
Certificación y registro: gestionamos la verificación ante la Fundación ARS, que emite el certificado con su nivel de estrellas y lo publica en el Registro Público de AIS.
El costo de AIS depende del tipo de activo (espacio físico, web o producto), de su tamaño y de su complejidad, e incluye el diagnóstico y acompañamiento del asesor autorizado y los derechos de certificación de la Fundación ARS. La inversión en adecuaciones es la más variable: en hoteles, oficinas y centros comerciales existentes, muchas brechas se cierran con rampas, señalización, barras de apoyo, habitaciones adaptadas y ajustes en baños, y solo algunas exigen obra. Para un inmueble en operación con adecuaciones menores, el proceso suele tomar entre 3 y 6 meses desde el diagnóstico hasta la emisión del certificado.

Mucho. El huésped con movilidad reducida o discapacidad sensorial suele viajar acompañado, reserva con anticipación y es fiel cuando la experiencia funciona. Las estrellas AIS le dan una garantía verificada que hoy los portales de reserva no ofrecen, y al hotel un diferencial concreto frente a la competencia de la ciudad y de la playa.

Sí. En edificios patrimoniales se buscan soluciones compatibles con la protección del inmueble, como rampas desmontables, plataformas elevadoras, recorridos alternativos y baños adaptados, en coordinación con la Dirección de Patrimonio. El diagnóstico define qué nivel de estrellas es alcanzable sin afectar el valor histórico.

No, la complementa. AIS usa la legislación panameña como referencia y agrega criterios propios sobre aspectos que la ley no detalla, como la atención al público, la señalización o la evacuación. El resultado es una calificación verificada por un tercero, reconocible por visitantes e inversionistas extranjeros.
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