
En enero de 2019 entró en vigor en Nigeria la Ley de Prohibición de la Discriminación contra las Personas con Discapacidad, que dio a los propietarios de edificios públicos un periodo de transición de cinco años para hacerlos accesibles, bajo pena de multas para empresas y particulares. Ese plazo terminó en enero de 2024. La ley también exige que las organizaciones públicas reserven al menos el 5% de sus puestos para personas con discapacidad, y creó una comisión nacional para vigilar el cumplimiento. Si se aplica la estimación global de la OMS, más de 30 millones de nigerianos viven con alguna discapacidad, pero en Lagos o Abuja siguen siendo la norma las entradas con escalones, los ascensores que dependen de un generador y los baños a los que no se llega en silla de ruedas. Para los bancos, telcos, multinacionales y desarrolladores que compiten por inquilinos corporativos, la pregunta ya no es si hay que adaptar, sino cómo demostrarlo. La certificación AIS, de la Fundación ARS, evalúa el edificio en uso con criterios internacionales y lo acredita con 1 a 5 estrellas publicadas en un registro público.
Diagnóstico en sitio: recorremos el edificio desde el acceso vehicular y los controles de seguridad hasta la salida de emergencia, midiendo rampas, ascensores, baños, mostradores y señalización frente a los criterios AIS y la ley de 2018.
Plan de mejoras priorizado: clasificamos las brechas por impacto y costo, con soluciones que los contratistas locales puedan ejecutar y que tengan en cuenta la dependencia de generadores y respaldo eléctrico.
Implementación y capacitación: acompañamos las adecuaciones y capacitamos a recepción, seguridad y brigadas para asistir y evacuar a personas con discapacidad, con procedimientos claros durante cortes de energía.
Certificación y registro: gestionamos la verificación ante la Fundación ARS, que emite el certificado con su nivel de estrellas y lo publica en el Registro Público de AIS.
El costo de AIS depende del tipo de activo (espacio físico, web o producto), de su tamaño y de su complejidad, e incluye el diagnóstico y acompañamiento del asesor autorizado y los derechos de certificación de la Fundación ARS. La inversión en adecuaciones es la parte más variable: en oficinas, bancos y comercios existentes, muchas brechas se cierran con rampas, señalización, barras de apoyo, ajustes en baños y sillas de evacuación, y solo algunas requieren obra. Para un edificio en operación con adecuaciones menores, el proceso suele tomar entre 3 y 6 meses desde el diagnóstico hasta la emisión del certificado.

Sí, en la medida en que sean de uso público: oficinas que reciben visitantes, bancos, hoteles, centros comerciales, hospitales o escuelas. El periodo de transición de cinco años ya terminó, por lo que conviene tener un diagnóstico y un plan de mejoras documentado antes de que llegue una inspección o una denuncia.

Mucho. Un edificio donde el único acceso a los pisos superiores es el ascensor deja atrapadas a las personas con movilidad reducida cuando cae la red y el generador no arranca. AIS evalúa el respaldo eléctrico, las áreas de refugio y los procedimientos de evacuación asistida.

Sí. El entorno de la calle no depende del propietario, pero el recorrido desde el estacionamiento o la bahía de descenso hasta el interior sí. AIS evalúa lo que el edificio controla y ayuda a resolver la llegada con soluciones como zonas de descenso cubiertas y rampas en el acceso.
Leaf Global. Copyright © 2026. Todos los derechos reservados.