
En Lima es común ver rampas con pendientes imposibles, baños accesibles usados como depósito y veredas que terminan en un sardinel de 20 centímetros. Casi todos esos proyectos obtuvieron su licencia, porque la Norma A.120 del Reglamento Nacional de Edificaciones se revisa en planos, pero nadie verifica cómo funciona el edificio una vez abierto. Y el público no es menor: según el Censo 2017 del INEI, más de 3 millones de peruanos, cerca del 10% de la población, tienen alguna discapacidad, a quienes se suman adultos mayores, personas lesionadas y familias con coches de bebé. La Ley 29973 además obliga a las empresas privadas con más de 50 trabajadores a que el 3% de su planilla sean personas con discapacidad, una cuota difícil de cumplir si la oficina no permite trabajar a quien usa silla de ruedas o no escucha una alarma. La certificación AIS, respaldada por la Fundación ARS y presente en 32 países, evalúa el recorrido completo, desde la llegada en taxi o transporte público hasta la evacuación, y lo acredita con un nivel de 1 a 5 estrellas visible en un registro público.
Diagnóstico en sitio: recorremos el edificio como lo haría una persona en silla de ruedas, con baja visión o con discapacidad auditiva, y medimos rampas, puertas, baños, mostradores, señalética y rutas de evacuación frente a los criterios AIS y la Norma A.120.
Plan de mejoras priorizado: clasificamos cada brecha por impacto y costo, y separamos lo que se resuelve con gestión (mobiliario, señalética, protocolos) de lo que requiere obra, para llegar a la estrella objetivo sin sobreinvertir.
Implementación y capacitación: acompañamos a tu equipo de mantenimiento y a tus contratistas en las adecuaciones, y capacitamos al personal de recepción y seguridad para asistir a cada usuario sin improvisar.
Verificación y certificado: presentamos el expediente ante la Fundación ARS, que emite el certificado con su nivel de estrellas y lo publica en el Registro Público de AIS.
El costo de AIS depende del tipo de activo (espacio físico, web o producto), de su tamaño y de su complejidad, e incluye el diagnóstico y acompañamiento del asesor autorizado y los derechos de certificación de la Fundación ARS. La parte más variable de la inversión está en las adecuaciones: en un edificio de oficinas o comercial existente, muchas brechas se cierran con señalética, mobiliario, barras de apoyo o ajustes en baños, y solo algunas exigen obra. Para un edificio en operación con adecuaciones menores, el proceso suele tomar entre 3 y 6 meses desde el diagnóstico hasta la emisión del certificado.

La A.120 fija mínimos para obtener la licencia y se revisa sobre planos. AIS evalúa el edificio en uso, con medición en sitio, y abarca aspectos que la norma no controla o que se pierden en la operación, como la señalética, la atención al público o la evacuación de personas con discapacidad. Además gradúa el resultado en estrellas, lo que permite mostrar un nivel y no solo un cumplimiento.

Sí. El diagnóstico parte de las condiciones actuales y propone soluciones compatibles con el inmueble, incluidas alternativas para edificios con valor patrimonial donde no se puede intervenir la fachada o la escalera original. Muchas brechas se cierran con rampas desmontables, plataformas elevadoras, señalética y ajustes de mobiliario.

No. AIS considera discapacidades físicas, visuales, auditivas y cognitivas, y también a quienes tienen movilidad reducida de forma temporal o por edad. Por eso revisa desde el contraste de colores y la señalética hasta las alarmas visuales y la claridad de los recorridos.
Leaf Global. Copyright © 2026. Todos los derechos reservados.