
Brasil tiene 18,6 millones de personas con discapacidad según la PNAD Contínua 2022 del IBGE, casi el 9% de la población de 2 años o más, y una de las legislaciones más exigentes del mundo en la materia. La Lei Brasileira de Inclusão (Ley 13.146/2015) obliga a garantizar accesibilidad en edificaciones de uso público y colectivo, la norma ABNT NBR 9050 define con detalle cómo hacerlo y la Lei de Cotas exige que las empresas con 100 o más empleados reserven entre 2% y 5% de sus puestos para personas con discapacidad. Las multas por incumplir la cuota son frecuentes, y muchas empresas descubren que el problema no es solo reclutar: la oficina, la planta o el centro de distribución no permiten que esa persona trabaje con autonomía y termina renunciando. En paralelo, el Ministério Público y los Procon actúan ante denuncias de barreras en comercios y servicios. La certificación AIS, de la Fundación ARS, evalúa el edificio en uso tomando como referencia la NBR 9050 y lo acredita con 1 a 5 estrellas publicadas en un registro público.
Diagnóstico en sitio: recorremos el inmueble con los criterios AIS y la NBR 9050, midiendo accesos, rampas, pisos táctiles, puertas, ascensores, baños, mostradores, señalización y rutas de fuga.
Plan de adecuación con prioridades: separamos lo urgente de lo deseable, lo que se resuelve con gestión de lo que requiere obra, y cruzamos el plan con las necesidades reales de los colaboradores contratados por cuota.
Implementación y capacitación: acompañamos a mantenimiento, facilities y contratistas en las adecuaciones, y capacitamos a recepción, seguridad y brigadas en asistencia y evacuación de personas con discapacidad.
Certificación y registro: presentamos el expediente a la Fundación ARS, que emite el certificado con su nivel de estrellas y lo publica en el Registro Público de AIS.
El costo de AIS depende del tipo de activo (espacio físico, web o producto), de su tamaño y de su complejidad, e incluye el diagnóstico y acompañamiento del asesor autorizado y los derechos de certificación de la Fundación ARS. La inversión en adecuaciones es la más variable: en oficinas, tiendas y plantas existentes, muchas brechas se resuelven con pisos táctiles, señalización, barras de apoyo, ajustes en baños y mobiliario, y solo algunas requieren obra. Para un inmueble en operación con adecuaciones menores, el proceso suele tomar entre 3 y 6 meses desde el diagnóstico hasta la emisión del certificado.

Cumplir la NBR 9050 en el proyecto no garantiza que el edificio siga siendo accesible años después: rampas bloqueadas, baños convertidos en depósito o mostradores reemplazados sin criterio son comunes. AIS verifica el edificio en uso, considera la gestión y la atención al público y le asigna un nivel de estrellas, algo que la norma no hace.

La fiscalización laboral evalúa si la empresa contrata el porcentaje exigido. AIS no reemplaza esa obligación, pero ataca una de las causas más comunes del incumplimiento: lugares de trabajo donde las personas con discapacidad no logran quedarse. Un entorno certificado facilita contratar, retener y conversar con el auditor fiscal.

Sí. Cada unidad se certifica por separado, pero el diagnóstico de las primeras tiendas sirve para crear un estándar de adecuación replicable. Así la red avanza con soluciones y proveedores comunes, y el costo por unidad baja a medida que se escala.
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