
El Censo 2020 del INEGI contó 6.2 millones de personas con discapacidad en México, y casi 21 millones si se suma a quienes tienen alguna limitación para caminar, ver, oír o recordar. Es un mercado del tamaño de la zona metropolitana del Valle de México, y buena parte de él sigue encontrando escalones en la entrada de plazas comerciales, cajeros a una altura imposible y sanitarios accesibles cerrados con llave. La Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad y los reglamentos de construcción locales exigen accesibilidad, pero la verificación termina con la licencia y rara vez llega a la operación. Del lado laboral, la Ley del ISR permite deducir un 25% adicional del salario de trabajadores con discapacidad, un incentivo que pocas empresas aprovechan porque sus oficinas o plantas no están preparadas para recibirlos. La certificación AIS, de la Fundación ARS, recorre el edificio completo como lo haría cada usuario, desde el estacionamiento hasta la salida de emergencia, y lo califica con 1 a 5 estrellas publicadas en un registro abierto.
Diagnóstico en sitio: recorremos el inmueble desde el estacionamiento hasta la salida de emergencia, midiendo accesos, rampas, elevadores, sanitarios, mostradores y señalización frente a los criterios AIS y al reglamento de construcción de tu municipio.
Plan de adecuaciones por etapas: priorizamos cada brecha según su impacto en los usuarios y su costo, para que las mejoras se programen sin cerrar la operación y el presupuesto se destine primero a lo que más pesa en las estrellas.
Implementación y capacitación: coordinamos las adecuaciones con tu equipo de mantenimiento y proveedores, y preparamos al personal de atención, vigilancia y protección civil para asistir a personas con distintas discapacidades.
Certificación y registro: gestionamos la verificación ante la Fundación ARS, que emite el certificado con su nivel de estrellas y lo publica en el Registro Público de AIS.
El costo de AIS depende del tipo de activo (espacio físico, web o producto), de sus metros cuadrados y de su complejidad, e incluye el diagnóstico y acompañamiento del asesor autorizado y los derechos de certificación de la Fundación ARS. Donde más varía la inversión es en las adecuaciones: en plazas comerciales, oficinas y hoteles existentes, buena parte de las brechas se resuelve con señalización, mobiliario, barras de apoyo, cajones de estacionamiento bien ubicados y ajustes en sanitarios. Para un inmueble en operación con adecuaciones menores, el proceso suele tomar entre 3 y 6 meses desde el diagnóstico hasta la emisión del certificado.

No lo reemplaza, lo complementa. El reglamento local define mínimos para obtener la licencia; AIS toma esa normativa como referencia y evalúa además cómo funciona el edificio en uso, incluidas la atención al público, la señalización y la evacuación. El resultado es un nivel de estrellas verificado por un tercero, no solo un trámite cumplido.

Sí, y es donde más rápido se nota el retorno. Un centro comercial o un hotel recibe todos los días a adultos mayores, personas con discapacidad y familias con carriolas. El diagnóstico identifica las brechas en estacionamientos, accesos, sanitarios, mostradores y habitaciones, y permite corregirlas por etapas sin cerrar la operación.

AIS certifica también sitios web y productos digitales, con criterios propios. Muchas empresas empiezan por su corporativo o su punto de venta principal y luego suman el sitio web o el e-commerce, para que la experiencia accesible no se rompa entre lo físico y lo digital.
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